El entrenamiento funcional es cada vez más popular, y muchas personas están descubriendo esta forma de ejercitarse en los gimnasios a través de clases específicas. Existen quienes valoran mucho esta metodología y quienes prefieren otras alternativas; la elección depende de los objetivos personales que cada uno tenga.
Lo que se conoce como entrenamiento funcional se basa en el principio de funcionalidad, que da nombre a esta práctica. Para que un ejercicio sea considerado funcional, debe tener la finalidad de optimizar determinados movimientos, mejorar la eficiencia en ellos, resolver complicaciones físicas o simplemente facilitar situaciones relacionadas con la movilidad del cuerpo.
Aspectos fundamentales del entrenamiento funcional
La eficacia y la necesidad de este tipo de entrenamiento son bastante específicas, y aunque en ciertas situaciones puede ser esencial, no todos los ejercicios son adecuados para todos los usuarios.
Las características de los ejercicios funcionales suelen centrarse en el core y en la estabilidad, aunque esto no implica que sean ideales o aplicables a todos los deportistas. Al acercarse al concepto de entrenamiento funcional, es fundamental tener en cuenta la subjetividad individual.

Primero, como mencionamos, agrupar a personas con diferentes características y necesidades en una misma rutina puede resultar contraproducente, ya que sería necesario crear un programa común que no se ajustaría bien a todos. Por ejemplo, algunos atletas con necesidades específicas podrían encontrar esta situación poco práctica e incómoda.
En segundo lugar, homogeneizar la funcionalidad implica estandarizar las habilidades físicas tanto a nivel muscular como articular, lo cual no solo es incorrecto, sino que también puede ser arriesgado. Es crucial reconocer que cada individuo tiene su propio potencial de mejora, sin importar su nivel de aptitud inicial. Sin embargo, no se pueden ignorar las limitaciones que cada uno enfrenta, ya sea una persona sedentaria o un atleta.
La importancia de la funcionalidad en el entrenamiento
La popularidad de este tipo de entrenamiento no es infundada, ya que el entrenamiento funcional ofrece múltiples beneficios, pero es esencial saber cómo aprovecharlos adecuadamente.
Para captar la esencia y la eficacia del entrenamiento funcional, es vital adoptar una perspectiva funcional antes de sumergirse en estas actividades. Por ejemplo, consideremos el ejercicio de dominadas. Este ejercicio, también conocido como «pull-up» con agarre supino, es realmente apto solo para un número limitado de deportistas, en especial para los escaladores.

Un entrenador podría estructurar este ejercicio de manera progresiva, comenzando con dominadas asistidas utilizando bandas elásticas, por ejemplo. Sin embargo, en función de la naturaleza de este ejercicio, se debería explorar la motivación detrás de la falta de funcionalidad, analizando aspectos como la tracción y la alineación del cuerpo durante el movimiento.
Es importante destacar que, aunque se siga un programa estructurado, si no se identifica la razón por la cual un deportista no puede ejecutar correctamente el movimiento, entonces el esfuerzo invertido no logrará el resultado deseado.
Beneficios del entrenamiento funcional
Ahora que hemos explorado las particularidades del entrenamiento funcional y hemos subrayado que no todos los ejercicios funcionales son aplicables a todos, vamos a resaltar algunos de los aspectos positivos de esta metodología.
Un deportista que realice entrene regularmente funciones funcionales o ejercicios funcionales tendrá múltiples beneficios. Uno de los beneficios primordiales consiste en aumentar la movilidad general del deportista, lo que lo hará más ágil, ya que se trabaja para mejorar la capacidad tanto física como mental para interactuar con su entorno.

Este tipo de entrenamiento también se enfoca en el desarrollo de habilidades de coordinación, al tiempo que mejora la estabilidad y la fuerza del core, tanto a nivel muscular como respiratorio.
Un beneficio adicional del entrenamiento funcional es el aumento de la flexibilidad muscular, así como de la movilidad articular. También es probable que haya otros beneficios que van más allá de la mera funcionalidad física y que se centran en aspectos estéticos, como la mejora de parámetros metabólicos y la pérdida de peso.
Entrenamiento funcional: variedades y tipos de ejercicios
Existen numerosas modalidades de ejercicio que se encuadran dentro de esta categoría, cada una enfocándose en áreas o grupos musculares específicos. Cada ejercicio busca provocar tensión en ciertos músculos, manteniendo el cuerpo en posiciones que activan dichos grupos musculares.

Independientemente del tipo de ejercicio realizado, además del enfoque específico, hay mejoras comunes que suelen lograrse, como el control muscular, el equilibrio y la coordinación tanto entre como dentro de los grupos musculares.
Además, existen ejercicios diseñados para aumentar la fuerza, fortalecer los músculos secundarios y mejorar la estabilidad del cuerpo en su totalidad.
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