Para perder peso de manera saludable se requiere una gran motivación. Puede parecer un aspecto obvio, pero en realidad es mucho más complejo de lo que se imagina. Reflexiona sobre cuántas personas inician un proceso de pérdida de peso y cuántas realmente logran mantenerlo y alcanzar los resultados esperados; la cantidad suele ser escasa. En los gimnasios, esto es común, pero en entornos que realmente te inspiran, se puede notar un cambio más significativo en el compromiso hacia las metas que uno se ha propuesto.
Razones que impulsan (o impiden) la pérdida de peso
Existen múltiples razones que explican este fenómeno, y son bastante variadas. Es fundamental distinguir entre excusas y causas reales. Culparse a uno mismo no aporta mucho; lo importante es identificar correctamente las causas que dificultan alcanzar las metas planteadas. Según la experiencia de profesionales del ámbito de la nutrición y entrenadores deportivos, a menudo el fracaso en alcanzar el resultado deseado se puede resumir en tres palabras: falta de motivación.
La famosa frase “quiero, pero no puedo” encapsula la idea de que “no tengo la motivación suficiente”. Este es un problema subyacente, ya que la motivación debe provenir de nosotros mismos. Lo que un nutricionista, un dietista o un entrenador personal puede hacer es ofrecer un buen ejemplo, acompañarte en el proceso y mantener encendida esa chispa de motivación.
Diferencia entre Motivación y Motivos
Las palabras “motivo” y “motivación” no son sinónimos ni están directamente proporcionales. La motivación, es decir, la fuerza que alimenta la perseverancia y la voluntad, nace de un motivo o razón por la cual uno desea perder peso. En general, cuanto más relevante sea la causa, más probable será que se logre el objetivo.
No hay necesidad de sorprenderse al respecto. El motivo actúa como un ancla firme, mientras que la motivación es volátil y puede cambiar según las circunstancias de nuestra vida diaria. Mantener la motivación es crucial y demanda un enfoque constante a lo largo del tiempo: horas, días y semanas.
Lograr mantener la motivación puede parecer desproporcionado en comparación con el motivo que debería impulsarla. Aunque esto parece positivo, es un aspecto delicado que puede volverse preocupante. Cuando la motivación se fundamenta en emociones negativas, como el miedo, puede conducir a trastornos alimenticios.
Entonces, ¿por qué a pesar de tener todo a nuestro favor y sin problemas clínicos, a menudo la motivación para perder peso se evapora? Generalmente, la causa es la falta de equilibrio psicológico, es decir, una inestabilidad emocional.
Equilibrio Emocional: la clave para una pérdida de peso saludable
Un factor fundamental que se debe analizar al comenzar un proceso de pérdida de peso es el equilibrio emocional. Debemos aclarar que no necesariamente se refiere a cuestiones psicológicas o trastornos, aunque el consumo excesivo de alimentos, bebidas azucaradas o alcohólicas suele ser un indicativo de inestabilidad y la creación de ciclos viciosos. Muchas personas desean perder peso para sentirse mejor consigo mismas y buscar la aceptación, y aunque hay quienes lo hacen por motivos médicos, esta es una minoría. Independientemente de los kilos o centímetros que queramos perder, es fundamental preguntarnos cómo nos valoramos a nosotros mismos y qué estado emocional tenemos a diario. Con esto en mente, además de reducir el estrés a lo largo del día, aquí te ofrecemos algunos consejos que pueden ser útiles en tu búsqueda de la motivación para perder peso de manera saludable.
14 Claves para Motivarte Efectivamente
1 – Consulta a un profesional para comenzar tu proceso de pérdida de peso. Un nutricionista, en combinación con un programa de entrenamiento personalizado supervisado por un experto en actividad física que trabaje en equipo, puede ser el primer paso crucial hacia los resultados que deseas.
2 – Mantén el enfoque; es decir, conecta siempre con el motivo que da energía a tu motivación. Anota o lee diariamente tu objetivo y utilízalo como recordatorio cuando las cosas se pongan difíciles.
3 – Recuerda los beneficios positivos que la pérdida de peso puede traer, como la prevención de enfermedades metabólicas como la diabetes, hipertensión e hipercolesterolemia, entre otras.
4 – Valora y disfruta del proceso hacia tu objetivo final. Celebra los logros cotidianos y concentra tu atención en el recorrido.
5 – Considera el acrónimo SMART, que en inglés puede significar brillante o inteligente, pero en este contexto se traduce como:
- Específico
- Medible
- Alcanzable
- Realista
- Temporal
Ejemplos de objetivos SMART pueden ser: correr dos veces por semana, consumir cuatro porciones de vegetales al día o realizar otras pequeñas acciones similares.
6 – Mantén un pensamiento positivo, centrándote en los avances significativos en tu camino. Por ejemplo, si pierdes 3 kg el primer mes y 2 kg en el siguiente, has logrado un total de 5 kg. Celebra ese número como un logro en sí mismo, sin centrarte en la reducción mínima en el segundo mes.
7 – Establece metas realistas sin dejar que el tiempo sea una presión constante. Esto no solo evita el efecto yo-yo, sino que además, alcanzar tus objetivos mes a mes aumentará tus posibilidades de mantener el resultado en el futuro.
8 – A veces, poco es mejor que nada. Incluso una reducción del 5-10% respecto a tu peso inicial puede tener un impacto significativo en tu salud: niveles de glucosa más controlados, colesterol más bajo y reducción de triglicéridos, así como disminución de la presión arterial y menos dolor en las articulaciones, disminuyendo el riesgo de enfermedades cardíacas o cáncer.
9 – El concepto de «Plato Único», con sus principios, es un excelente primer paso para comenzar a sentirte mejor. A esto, añádele alguna actividad física diaria; bastarán entre 20 y 30 minutos al día para mejorar la salud de tu cuerpo.
10 – Lleva un diario alimentario para monitorear tus hábitos y compara los números con las palabras que has dedicado a tu proceso de pérdida de peso.
11 – Celebra tus logros para mantener alta tu motivación. Perder peso no es sencillo; es fundamental festejar los éxitos que logras de forma adecuada y coherente con tus metas.
12 – Busca apoyo de las personas adecuadas durante este recorrido. Es fundamental contar con quienes te guíen y acompañen, así como con aquellos con quienes puedas compartir tus metas y métodos. Si te sientes cómodo, hazlo público ante tus seres queridos; esto aumentará tu sentido de responsabilidad y fortalecerá tu compromiso con tus deseos.
13 – La perfección no existe. Con la llegada de festividades, es recomendable prevenir excesos y no ser demasiado duro contigo mismo. Cada proceso de pérdida de peso tendrá altibajos, y lo importante es saber manejarlos adecuadamente.
14 – Por último, pero no menos importante, el ejercicio físico es esencial. Esto ha sido mencionado en numerosas ocasiones, pero practicar el deporte o la actividad que te guste te ayudará a mantenerte enfocado y motivado en el logro de tus objetivos.
Teoría y práctica: aliados en la pérdida de peso saludable
El ejercicio físico es solo una de las seis componentes fundamentales para perder peso de manera sana y sostenible. Estas incluyen además: hidratación, descanso, alimentación, motivación y estilo de vida.
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